18 de mayo de 2010

Ilusa ilusión.

Ya no tengo tu cigarro en desayuno y aprendí a echarlo de menos, te lo juro. Ya no tengo tu mejilla y su deseo de sentirle a mi nariz su alma de hielo. Ya no tengo aquel susurro que avivaba, el fueguito de una voz avergonzada. Ya no tengo la fruición de la mañana de rogarte que despegues de la cama. Ya no tengo tu solcito en mi habitación, se ha instaurado una ilusa ilusión, de un olvido repentino burlando a un tiempo lerdo. Callejeros va a tocar; tu azulgrana va a jugar y eso no va a hacer más que cooperar con tu recuerdo. Ya no existen esas pelis mentirosas que solían dar lugar a nuestras cosas. René, mudo, inalterable, me rechaza como a una tipa indeseable. Si no tengo esos ojitos que ostentaban, cielo eterno para aquella alma menguada, ni ese beso que, pequeño, me colmaba ¿Qué voy a hacer con esta fábula acabada?. Ya no tengo tu solcito en mi habitación, se ha instaurado una ilusa ilusión, de un olvido repentino burlando a un tiempo lerdo. Insoluble va a tocar; Racing vuelve a hacerme mal y eso no va a hacer más que cooperar con tu recuerdo. Sólo tengo de aquel tren al paraíso, un furgón impenetrable sin sus puertas y una sábana impermeable de granizo de una cama que solía ser caldera. Ya no tengo aquella risa terapeuta y este espanto tenebroso no da tregua. Me ha quedado una existencia belicosa,
de una paz que hizo a mi vida... encantadora.
¡Ilusa ilusión de un corazón que, por desgracia,
sólo me da a elegir, por VOS o su eutanasia!

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